Lágrimas de la noche

enero 18, 2011

¡Oh, Dios mío! ¡Cuán grande este inmenso mar de dudas!,
tanta inseguridad en tus aguas ¡vida!,
¿Qué he hecho yo, ahora, para merecer tan amargo día?,
¡Vaya! hipocresía mía y tan consciente del porqué de este profundo abismo al que he caído,
¿A qué lejano universo me habré dirigido?,
si día a día, noche a noche,
¡Oh! Yo valiente moribundo, sin casi vida,
deambulo a la deriva.

      Hola, amigos, si es que existe alguien aquí, en este mundo, que se interese por mi trágica odisea. Hoy he decido comenzar a escribir de nuevo, de la misma manera a como lo hacía en la secundaria, narrando mis aventuras y desventuras. De aquella etapa de mi vida poseo tantos recuerdos tan sublimes que me provocan desmedida nostalgia; lloro, me río y vaya que el tiempo sí que vuela,  sería maravilloso si pudiera retroceder las manecillas del reloj.

      Estamos en el 2011 y no lo puedo creer, ¿2011?, ¡Qué año! Es como si hubiese pasado todo este tiempo, de la noche a la mañana, en el más oscuro abismo. Mis desventuras en este lapso de tiempo son tan difíciles para mí de superar, del por qué me desvié del buen camino de antaño que yo seguía, tan productivo, tan feliz de la vida, tan alegrado de los días de la primavera, de las frías noches de invierno, de las tan anciadas lluvias de noviembre, de lo que me gustaba, de mis sueños, de mis anhelos. 

     ¿Por qué siendo yo un adolescente inmaduro mis objetivos y mis sueños sucumbieron? Yo solo sé que fue por mi baja autoestima.

      Pienso que mi baja autoestima es la responsable del estallido de esta “enfermedad” que me consume día con día. Tener la autoestima baja me ha afectado en mi forma de ser, en mi manera de relacionarme con la gente, porque me transforma en un ser inseguro de sí mismo. Ahora recuerdo que en aquel tiempo de estudiante de secundaria, yo poseía una alta autoestima y convivía normalmente con mis compañeros de grupo, pero de noche a la mañana todo cambió y también mi mundo se vio arrastrado al cambio; no fue repentino pero si lento y doloroso, tan negativo que fue de mal en peor. Primero un “romance perdido”, del que salí herido, muy herido, y luego repercutió mucho en mi ser como estudiante, de tal forma que me volví irreconocible para conmigo mismo. 

      Mi alma, mi yo interno, mi espíritu consciente de tan tenebrosa transformación, solo pudo calmar mis lágrimas y mis ataques de nostalgia, ¡vaya! Que valentía de mi espíritu, guía de mi vida, pudo levantarme del fuego de la destrucción para seguir deambulando y en el día en que vuelva a renacer poder proseguir con mis grandes sueños.


¡Oh, ser agonizante! Tan desdichado camino te has trazado,
Comprendo tu dolor, te has desviado
y mirado hacia lo desconocido,
Sin siquiera la unidad de tu cuerpo y espíritu, has deambulado,
Como un barco sin brújula, y a la deriva viajado,
Temerario corazón, que aunque todo lo tenebroso
existente en el mundo,
Y aunque los malos pensamientos y actos te acosen
Aún, aún así y con la frente muy en alto ¡sigue caminando!

Juan Luis AG

La ingenua mentalidad del hombre

enero 14, 2011

¿Por qué el hombre desde los tiempos remotos, ha buscado la manera de entenderse a si mismo o comprender los fenómenos extraordinarios que suceden a su alrededor? Yo pienso que es por naturaleza, pues todo ser pensante busca descubrir los enigmas de su propia existencia.

      Pero a lo que voy, el hombre ha sido el creador de su propia forma de concebir las cosas, de tal manera que ha diseñado respuestas "increíbles". Quiero poner énfasis en la superstición.
Entonces ¿que es la superstición?


     Superstición es la creencia en que un determinado fenómeno o situación tiene una explicación mística, mágica o simplemente asumida cultural o socialmente sin ningún tipo de demostración científica...

                                                                                                                                                                                  Juan Luis AG

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